Coincidencia o no, Argentinos Juniors volvió a jugar un domingo en horario de primera división como hace mucho no ocurría. El barrio tomó nota y se acercó en gran número al estadio. El clima también acompañó: fuegos artificiales en la salida del equipo y globos en las tribunas se hicieron presentes. La campaña de socios tampoco se detuvo y se pudieron ver muchos puestos de atención disponibles y concurridos.

El resultado no fue el esperado, pero eso ya es anécdota. Lo que queda es el nuevo semblante del club. Los que miraban de costado ya no están, los que tiraban para el otro lado empiezan a empujar para ayudar. Se respiran aires de orden y esperanza por La Paternal. Se respiran aires de Primera.

¿Será porque el técnico dio el guiño que todos esperábamos en la semana? Declarando que solo le motivaría a irse a la selección Nacional.

¿Será que de la mano del Gringo reinventamos nuestra ideología futbolística que parecía perdida y obsoleta para la época?

¿Serán Borrelli y Anselmi dando el salto de calidad metodológica a las inferiores? Argentinos vuelve a brindar un jugador a la selección sub 20 para un mundial.

¿Será que la reserva marcha puntera de la mano de Sanzotti? Alineada por fin en conjunto y espejo con el plantel de primera.

¿Será la dirigencia joven y quizás inexperta que se muestra honesta y trabajadora, transparentando cada movimiento financiero del club? Proactiva en cuanto a la firma de contratos y la compra de pases en lo futbolístico, y comprometida en lo referente a saldar la deuda con los trabajadores del club y equilibrar el déficit mensual.

¿Será que el club tiene la oposición que necesitaba? Poniéndose a disposición de la institución por encima de sus intereses.

¿Será que contamos con grandes deportistas en todas las actividades que nos enorgullecen cada vez que nos representan?

¿Será que entendimos que todos somos importantes y no podemos darnos el lujo de ser solo espectadores?

¿Será que hay que tocar fondo para resurgir?

Como sea, pero a cuidarlo, que sin memoria y sin conciencia esta luz de esperanza se puede apagar mucho más rápido de lo que tardamos en leer esta columna.

El futuro de Argentinos está en nuestras manos. Cada uno desde su lado puede contribuir a fortificar nuevos cimientos con base en estas buenas intenciones y primeros pasos, para luego construir el club que todos queremos y siempre soñamos.