El batallón mediático hegemónico canta a coro que Macri será reelegido en 2019 si tiene como adversaria a Cristina Fernández de Kirchner pero en lugar de festejarlo reclama a gritos y opera por un candidato “alternativo”, uno del peronismo “bueno”, cuya condición excluyente es que sea anti-kirchnerista. Es decir que, en verdad, teme que Cristina le pueda ganar a Macri.

Los últimos editoriales políticos de 2018 en Clarín y La Nación, con Infobae haciendo eco, van todos por la misma línea y llegan a este domingo 30 de diciembre dándole a la ex presidenta una centralidad que desmiente por completo lo que pretenden afirmar: con ella, Macri ganaría.

Los sargentos Kirschbaum, Van der Kooy, Morales Solá, van al frente del pelotón a cargo de este relato, y acompañan cabos segundos o terceros, como Tenembaun en Infobae, o los de economía de Clarín, que repiten y repiten que los “inversores” tienen pánico por “ella”. Y, por esas casualidades de la vida, un tal Ybarra publica en La Nación, este domingo, un reportaje al senador Pichetto.

Bestial como cuando escribió que Santiago Maldonado se había “esfumado” en agosto de 2017, Van der Kooy titula en Clarín: “Cristina, resurrección o muerte”. Y, claro, lo que le interesa es la muerte: el Peronismo Federal, dice, con su negativa al desafuero de la ex presidenta, “diluye la identidad diferenciada” del kirchnerismo.

A esto suma el acuerdo opositor por el Consejo de la Magistratura, para impedir la mayoría absoluta del macrismo, acuerdo de meses atrás que aún le duele al poder, tanto que este escriba lo llama “complicidad”. Y aquí Van der Kooy avanza con una estrategia macrista de campaña electoral: habla de la posibilidad de un “entramado de impunidad” en “la principal oposición”. Es decir, todo acuerdo que un peronista haga con un “K” pasará a ser objetivo de los tanques mediáticos. Que quede anotado.

Y convalida Kirschbaum: la “fortaleza” que supuestamente aún tiene Macri se debe a “la morosidad del peronismo en desprenderse definitivamente” del kirchnerismo. Más pedidos de muerte.

Buscando candidatos buenos, Fioritti en Clarín escribe sobre Lavagna, que si aceptará o no una candidatura, que parece que si pero parece que no…

En La Nación, Morales Solá vuelve con su teoría de la “recuperación” de Macri con vistas a la “última batalla” con Cristina

En La Nación, Morales Solá vuelve con su teoría de la “recuperación” de Macri con vistas a la “última batalla” con Cristina. Pese al desastre económico, anuncia que su querido Mauricio ganará cómodamente si hay reactivación económica en 2019. Claro que esto no es fácil ni seguro: seguirán tasas altas, reconoce, para evitar otra corrida cambiaria que sería letal para el proyecto reeleccionista.

Allí introduce a Massa, tercero en preferencias pero “muy lejos”. Y pronostica que aunque Kicillof mide bien, “nunca podrá” captar el voto de los no kirchneristas.

Y al ladito de esta nota, La Nación publica por mera coincidencia un “reportaje” a Pichetto. El peronismo que dice representar el senador debe “evitar ambigüedades” y “no mezclarse” con el kirchnerismo. “Unidad”, sí, recita, pero no “subordinada” a Cristina. Casi casi como si lo hubiera escrito también Morales Solá. Eso sí, Pichetto le compite en brutalidad a Bullrrich: “recuperar” a los militares y policías, “derechos, sí, pero también orden” y nada de “garantismo”. El senador “peronista” niega terminantemente lo que anhela ser: el Bolsonaro argentino, la expresión de las tendencias más retrógradas, totalitarias, racistas y xenófobas que fermentan en la sociedad.

Pichetto le compite en brutalidad a Bullrrich: “recuperar” a los militares y policías, “derechos, sí, pero también orden”

El intento desesperado por sacar del escenario político a la ex presidenta, un objetivo que sin duda unifica al poder en su conjunto (tomando al macrismo como una parte de ese poder), llamativamente no alcanza para ocultar ciertas reyertas, disputas con condimentos y mensajes mafiosos por intereses en pugna.

Dedicado a lamentar los acontecimientos en la Corte y sobre todo a atacar a Rosatti, como Clarín hizo implacablemente en defensa de su abogado Rosenkrantz, Pagni en La Nación se aboca a las fotocopias, causa en la que, dice, defensores de algunos acusados se ocupan en verdad de asegurarse que el espía Stiuso no sea “salpicado”.

Luego Pagni va contra el gran pistolero de la embajada: dice que Bonadío protege a los empresarios Eskenazi y que los “arrepentidos” de la causa de las fotocopias son “invitados” a retirar acusaciones contra ellos.

Otra maldad entre mafias en el poder: el viernes en Clarín, Bonelli dice que la semana próxima una corte estadounidense va a resolver en el juicio contra YPF por la estatización. El fondo Bulford reclama 3 mil millones de dólares pero este fondo, agrega, solo tiene autoridad directa sobre 35 por ciento de ese monto. El resto corresponde a “anónimos argentinos”. Y escribe Bonelli: “En Wall Street admiten que junto a Bulford hay inversores locales vinculados indirectamente al oficialismo en la Argentina”. Es decir, son amigos, socios del macrismo que querellan al Estado que administra el macrismo, para sacarle plata. Aunque al final Bonelli forma con el batallón: el culpable de todo esto es Axel Kicillof, el responsable de la estatización.

(*) Artículo publicado en Comuna – Comunicadores de la Argentina (www.comunanet.com.ar)

Fuente: Infobaires 24 – http://www.infobaires24.com.ar/