A principios de año, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inauguró el “Parque Elcano”, una plaza cerrada ubicada en la avenida homónima al 4300 -entre las calles Caldas e Iturri-, construida sobre un terreno de aproximadamente 3 hectáreas de superficie, que hasta el año 2015 integraba el Cementerio de la Chacharita y bajo el cual -según denunciaron los trabajadores- durante ocho décadas permanecieron enterrados restos fósiles humanos, en su mayoría pertenecientes a cuerpos NN.

La vista del nuevo predio, llamado por los vecinos la “Plaza del terror”, está orientada hacia la galería de nichos del cementerio. Sobre el enrejado que divide ambos lotes se plantaron árboles para levantar un “muro” verde que la tape, pero éstos aún no crecieron.

El equipamiento del lugar incluye un patio de juegos para niños, canchas de básquet y de fútbol-tenis, mesas de ping-pong, un sector de estar y hasta una posta aeróbica, ubicada a metros de una cámara frigorífica que despide olores putrefactos debido a que allí se reparan ataúdes, los cuales al romperse o pincharse emanan líquido cadavérico, que genera un alto grado de contaminación olfativa.

Una de las incógnitas que giraba en torno al flamante parque era el destino que tendrían los escombros y la tierra que levantaban las retroexcavadoras y retiraban los camiones. En las últimas horas, crecieron las sospechas entre los vecinos de la Comuna 15 de que esa tierra podría haber sido utilizada para relleno en distintas obras del GCBA, como los canteros perimetrales de las estaciones de Metrobús del corredor de la avenida Juan B. Justo.

Tal como adelantara Late Paternal durante el pasado fin de semana, el olor nauseabundo que se desprendía de los canteros de la estación Norberto “Pappo” Napolitano -ubicada en la intersección de las avenidas Juan B. Justo y San Martín- generó un profundo malestar entre vecinos, comerciantes y transeúntes, a punto tal que los propios trabajadores debieron utilizar barbijos para descargar  y colocar la tierra, la cual formaba una espesa nube tóxica al ser levantada por los autos y colectivos que transitaban por el lugar.