Un grupo de vecinos de Villa Crespo está llevando adelante una lucha contra una invasión a su barrio. Nos referimos al monstruoso Mega Estadio Movistar Arena y que por este motivo se encuentran movilizados desde principios del 2018 realizando protestas e intentando dar propuestas y soluciones  a este problema. Lamentablemente los medios hegemónicos lograron invisibilizarlos, pero el cerco protector del Movistar Arena se está rompiendo lentamente.

Primero fueron las radios y portales de noticias barriales quienes comenzaron a reproducir el grito en soledad de estos vecinos. Ahora llegaron a que Página12 colocara el tema en la agenda de la ciudad con un alcance nacional.

Tal como anunciamos en el transcurso de la semana pasado se realizó un corte en la avenida Corrientes y Dorrego. Una convocatoria que realizaron los vecinos autoconvocados de Villa Crespo y que la hicimos extensiva desde LateComuna15. Con la consigna “Cortamos un día para que el Arena nonos corte medio año” los vecinos se encontraron en la previa del segundo de los cuatro shows programados de la semana pasada en el Megaestadio, cuya propiedad es del diario La Nación en sociedad con AEG Worldwide.

La convocatoria fue un éxito, los vecinos cada vez son más. En un principio sólo participaban de esta movida un grupo de una 40 personas pero con el pasar de los primeros recitales y con los resultados inobjetables a la vista están recibiendo cada vez más apoyo.

Tal como nos comentó Luis Angio, periodista y miembro de Vecinos Autoconvocados de Villa Crespo endiálogo con LateComuna15, los días de recitales la vida del barrio se altera por el caos vehicular al punto que en la primera jornada se cobró la vida de un vecino por la mala organización  y control de los automóviles. Pero esto no es todo, el barrio queda cercado por un vallado policial, los vecinos deben ingresar identificandose con documentos para poder llegar a sus casas. Además los comercios deben dejar de vender alcohol, a semejanza de un toque de queda, con la diferencia que en los bares cercanos se vende con total normalidad, logrando perjudicar a los comerciantes que en muchos casos ya planean bajar sus persianas por un excesivo aumento en los alquileres.

Por otro lado, la aparición de los trapitos organizando el estacionamiento en playas clandestinas a la vista de la policía. Los vecinos que no pueden ingresar libremente pero que los autos pueden hacerlo inclusive a contramano sin que sufran sanciones por los agentes de tránsito. Sin dejar de mencionar el ruido del tránsito, la música y sus vibraciones producidas por los bajos y bulliciosa desconcentraciones de la multitud.

El pasado sábado en una nota de Nicolás Romero de Página, se contó que “durante meses, los vecinos intentaron frenar la construcción del estadio, interpusieron una medida cautelar, que presentó la Fundación Ciudad, y denunciaron el impacto socioambiental que tendría para el barrio la instalación del estadio techado más grande de la Ciudad, que tiene capacidad para 15 mil personas.”

Agregando que “si bien no consiguieron su objetivo, “logramos que la APRA (agencia de protección ambiental) modificara la categoría de la obra de ‘sin relevante efecto ambiental’, a ‘con relevante efecto’“, lo que obliga a la empresa a renovar cada dos años el certificado ambiental correspondiente, explicó Jonatan Baldiviezo, quien lleva el patrocinio jurídico de la Fundación.”

En definitiva, contra todo esto volvieron a salir a la calle este viernes los autoconovocados en una lucha desigual e injusta pero en la que los vecinos están claramente decididos a no bajar los brazos.