Están a la intemperie y muchos ya están convertidos en chatarra. Representan un peligro sanitario por la contaminación. Y son un reservorio de agua para la proliferación del aedes aegypti.

(Por Página 12) Un informe del área de Ambiente de la Comuna 15, integrada por los barrios de de Agronomía, Chacarita, La Paternal, Parque Chas, Villa Crespo y Villa Ortúzar, advierte sobre el riesgo sanitario que implican los vehículos judicializados que permanecen abandonados, a la intemperie en la mayoría de los casos y muchos ya convertidos en chatarra, en los mal llamados “cementerios de autos”. El estado de abandono de estos depósitos, donde la degradación de los vehículos puede contaminar los suelos con sustancias como el plomo y, además, permitir la proliferación del aedes aegypti, el mosquito transmisor del dengue, preocupa particularmente a los comuneros que elaboraron el reporte porque uno de los estacionamientos se encuentra lindero a una escuela y a un jardín de infantes. Por la cual reclaman que se compacten los autos y se fumigue.

De acuerdo al relevamiento que hizo el área de Ambiente que preside la comunera del Frente de Todos, Nancy Bolaño, en el distrito hay tres depósitos policiales que vienen acumulando autos y motos judicializados: en Dr. Joaquín Zabala, entre Av. Chorroarín y Av. De los Constituyentes, 42 automóviles y 57 motos; en Av. Jorge Newbery entre Av. Guzmán y Av. Warnes, 14 automóviles y 83 motos, y en Av. Warnes al 2700, entre Av. De los Constituyentes y Av. Chorroarín, 50 autos secuestrados.

El estacionamiento de Zabala, que pertenece a la comisaría 15 C, es el que más preocupación genera porque linda con la escuela E.M.E.M. Nº1 “Federico García Lorca” y al jardín de Infantes.

En todos los casos, son autos que se han ido degradando con el paso del tiempo: abollados, oxidados, algunos incendiados, y casi todos en mal estado de conservación. Pero lo más grave, según señala el informe, es que a los vehículos no se les aplica ningún proceso de descontaminación como el de extraer las baterías, los tubos de gas y otros elementos que al ir descomponiéndose contaminan el medio ambiente, unos, filtrándose a las napas de agua o la tierra, otros, a través del aire, como ocurre con el gas refrigerante de los aire acondicionados. Además, en medio de la epidemia de dengue, estos autos abandonados acumulan agua de lluvia, lo que los transforma en reservorios ideales para la reproducción del mosquito aedes.

“No solo hay que compactar y fumigar sino que hay que darle un marco normativo a estos depósito, ya que no cuentan con legislación. Y hay que construir estacionamientos específicos destinados a para este propósito”, explicó Bolaños a Página/12, quien adelantó que están elaborando un proyecto de ley al respecto.

Además, la comunera remarcó que “el problema más grave en este caso es que uno de los estacionamientos está frente a una escuela, y los autos abandonados al deteriorarse van desprendiendo metales pesados como el plomo que afectan al sistema nervioso y son considerados “robadores intelectuales” por los problemas que causan en los niños y bebés. Problemas que van del trastorno de aprendizaje al retardo mental, alteraciones de la conducta o pérdida de memoria. El cociente intelectual disminuye 0,25 a 0,50 puntos por cada microgramo de plomo que aumente su plombemia”, advirtió.

El informe también señala que estos estacionamientos por el estado de abandono que tienen son “son reservorios de los vectores de enfermedades”. “La suciedad de estos sitios es tierra fértil para la proliferación de ratas e insectos transmisores de diversas dolencias. Cabe mencionar entre las posibles enfermedades de contacto con perros, gatos, roedores y cucarachas que proliferan en esos depósitos sin ningún tipo de control: las diarreas, particularmente en épocas de calor, hecto y endoparasitosis, leptospirosis, toxoplasmosis, hanta virus”.

El limbo normativo en el que están estos depósitos hace que muchos de ellos estén asentados directamente en terrenos de tierra, mientras que otros lo hacen sobre superficies de cemento, y otros, simplemente, sobre el adoquinado de las calles, entorpeciendo el paso de los peatones.

Bolaños remarcó que “no son autos abandonados sino judicializados que después de seis meses pueden ser compactados por la Ciudad sin necesidad de solicitar orden del juez”, señalo, al mismo tiempo que sostuvo que “es necesario saldar la laguna jurídica que hay y reglamentar estos depósitos”.