Existe una novedad que está recorriendo nuestros barrios desde hace unos meses y se trata de las “empresas de delivery”. Sencillamente estas empresas son un “signo de los tiempos” de neoliberalismo extremo y podríamos decir sin miedo a equivocarnos que son empresas explotadoras que se aprovechan de la crisis económica para conseguir mano de obra barata.

En su sitio web la empresa Rappi Argentina describe que “es una aplicación móvil que conecta a repartidores que quieren ganar ingresos entregando pedidos con usuarios que necesitan productos de restaurante, supermercado, farmacia, licores o cualquier cosa.”

Lo que ofrecen, al mejor estilo de espejitos de colores, es la famosa frase  : ¿”Querés ser tu propio jefe?” Una frase llena de ideología que vende en forma engañosa el mundo empresarial que intenta convencer a los ingenuos que  el hombre  puede hacerse a si mismo ignorando las circunstancias, el entorno o el contexto histórico donde uno vive.

Es una empresa que direcciona su mensajes a chicos y chicas con necesidades laborales prometiendoles que “en Rappi manejas tu tiempo y sacas provecho de él, puedes conectarte a la hora que quieras y sin dejar de compartir con tu familia y amigos y la ganancia “se establece por cada entrega, más propina.” Además se encuentran funcionando en, Brasil, Chile, Colombia y México.

Pero todo es una gran mentira. Los trabajadores no pueden manejar su tiempo, deben ser esclavos de la aplicación. Si en algún momento el trabajador rechaza un viaje es bloqueado por un tiempo como castigo y no podrá tomar nuevos pedidos.

Los trabajadores no tienen contacto con ninguna persona, no pueden hacer ningún reclamo a personas de “carne y hueso” ya que se desligan de compromisos básicos que debería afrontar cualquier empleador como:

  • la tarifa es establecida unilateralmente
  • el pago de ART,
  • cargas sociales,
  • jubilación,
  • antigüedad y otros.

La sucursal argentina de la empresa se encuentra registrada con la denominación RAPPI ARG S.A.A. y se hizo saber que por una reunión de Socios realizada el día 24 de abril de este año se designó como Administrador Titular a Matías Casoy. También informaron a la agencia fiscal la constitución del domicilio especial en la calle Castillo 1220, CP 1414, en el barrio de la Chacarita.

Una lamentable anécdota para completar esta nota es que el fundador de esta empresa, el colombiano Fernando Sierra quien es una de las figuras que de los gobiernos neoliberales de Colombia intentan postular como “emprendedores” falleció el pasado domingo 29 de julio a los 29 años de edad cuando fue atropellado por un auto de alta gama alta en Pereira, Colombia cuando salía de su casamiento. Como escribió Juan Ignacio Provéndola para Página, “penosa muestra de que con inspiración no alcanza para vivir, lo mismo estés arriba o debajo de la pirámide.