La mayoría de los vecinos de la ciudad de Buenos Aires está plenamente convencido, gracias a los grandes medios de comunicación, que la obra del viaducto San Martín está finalizada y en pleno funcionamiento.

La realidad es otra, si bien el tren San Martín llega hasta Retiro y el viaducto se inauguró en plena campaña para las PASO, lo cierto es que las obras finales quedaron paralizadas y las estaciones de Paternal y Villa Crespo están sin terminar.

Tal como informamos en notas pasadas, la empresa a cargo de los trabajos, una UTE formada por Green-Rottio, estafó a las subcontratistas al dejar de pagarles y las obras finales quedaron paralizadas.

Es que todo suena a improvisación ya que entre lo que falta finalizar es la limpieza de los bajo viaductos, espacios que en parte serán concesionados y destinados a construir en algunos casos espacios verdes. Pero lo más importante es el final de obra de las estaciones elevadas de La Paternal y Villa Crespo, en las que aún el tren no se detiene y ya deberían estar listas. Ese es el factor que más afecta a los usuarios de ambos barrios, ya que las formaciones no se detienen en esas paradas.

Por eso, desde el Gobierno de la Ciudad se tomó la decisión de rescindirle el contrato a la empres Green-Rottio, aunque esto no exime de las fundadas sospechas que la vinculan con el propio gobierno de la Ciudad. A pesar de la protección mediática de los grandes y pequeños medios de comunicación que intentaron desviar la atención con la mención de Green-Rottio en la causa de las fotocopias de los cuadernos. Una línea de investigación que nada tiene que ver con el fraude del Viaducto San Martín.

La empresa Green-Rotio pertenece a un reducido grupo de constructoras seleccionadas por el gobierno de Horacio Rodriguez Larreta para llevarlas a cabo las grandes obras de infraestructura que atraviesan la ciudad de Buenos Aires y que su ejecución fueron meticulosamente planificadas para el acto eleccionario de las PASO de este año.

Según las estadísticas oficiales, son sólo siete compañías las favorecidas con unas 25 obras de gran magnitud que suponen más de la mitad del dinero invertido por el Estado porteño para el desarrollo de la Ciudad. Esta información surge del Portal BA Obras, que el Ejecutivo porteño puso en marcha en noviembre del año pasado con datos abiertos sobre las obras estatales. En el mismo se puede conocer a las empresas adjudicatarias de los contratos, los montos negociados, el progreso de los trabajos y otros detalles.

Esta fuente de acceso público dio cuenta que había  186 proyectos en ejecución, de los que participan unas 50 compañías y a los que se les asignó $ 35.378,4 millones del erario público. De ese universo, las constructoras Green S.A., Benito Roggio, Fontana Nicastro, Iecsa, Dycasa, Techint y Conorvial poseen “la mitad más uno” del presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires destinado a la obra pública. Para decirlo de otra manera, se reparten  el 51% del presupuesto en marcha que son $ 17.952,4 millones entre 50 empresas “amigas”.

Con estos datos que proporciona el mismo gobierno de la Ciudad se puede decir que la constructora Green S.A, que pertenece a Carlos Arroyo y Carlos Amprino, obtuvo contratos por $ 5.394,8 millones, por la edificación del Tramo B del Paseo del Bajo (en UTE con Seosa, por $ 1640,5 millones), el sector 3 y la etapa 6 del barrio Papa Francisco ($ 655 millones), y el viaducto del ferrocarril San Martín, entre La Paternal y Palermo ($3.098,8 millones, en UTE con Rottio).

Según informaron desde el Gobierno porteño, el proyecto tiene un 96% de avance, por lo que el 4% restante lo resolvería AUSA, la empresa estatal porteña que gestiona las autopistas y está a cargo de los trabajos, con apoyo de los gobiernos nacional y porteño, a través del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte.

El conflicto se hizo visible a partir de la denuncia de unas 50 empresas que dejaron de cobrar entre $400 y $600 millones. Estas empresas son proveedores de la contratista principal, que participaron de las distintas fases del proyecto.

La explicación del Gobierno porteño de Horacio Rodriguez Larreta fue que se enteraron de la falta de pago a partir del reclamo de los proveedores de la empresa Green S.A. cosa que se contradice con la versión de los contratistas estafados que declararon que “la empresa Green SA – Rottio SA VFE UTE, con el consentimiento flagrante del Gobierno de la Ciudad que está en absoluto conocimiento de lo que sucede ya hace muchos meses, está permitiendo que la estafa se termine de concretar”

De esta declaración se puede inferir que el gobierno de Horacio Rodriguez Larreta estaba en pleno conocimiento de la situación financiera por la que estaba atravesando la obra, pero aún así se realizó la inauguración para las cámaras con una gran puesta en escena.

Desde Ciudad se repite que AUSA realizó todos los pagos a la empresa Green en tiempo y forma, pero el dinero no llegó nunca a sus proveedores y la respuesta la dan los propios damnificados que denuncian que el Gobierno de CABA “permitió que la UTE vendiera al Banco Supervielle los derechos de cobro de los certificados de obra” porque la empresa Green tenía una importante deuda con el citado Banco Supervielle que oscila en los 35 millones de dólares.

Los contratistas agregaron que todas “las complicaciones legales que esto trae, sino que además siguió liquidándoles los certificados y redeterminaciones de obra cuando ya la empresa estaba en cesación de pago a sus proveedores. La maniobra no puede ser más descarada o, al menos, negligente.”

Como conclusión, el caso del Viaducto San Martín es en definitiva una doble estafa. En primer orden económico, tal como se describió en este artículo, donde una compleja trama involucra al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; la empresa Green SA – Rottio SA y al Banco Supervielle en perjuicio de 50 empresas contratistas. La segunda estafa es la del ocultamiento realizado por el gobierno de la Ciudad de la situación y que a pesar de todo continuaron con el “acting” escenográfico para las redes sociales y hacerle creer al resto del electorado una “falsa realidad” porque el viaducto no fue terminado cuando en realidad la parte de abajo del viaducto está peligrosamente abandonado y el barrio de La Paternal se quedó con una estación elevada que aún no funciona.

Redacción LateComuna15



EL COMUNICADO DE PRENSA PUBLICADO POR LAS EMPRESAS ESTAFADAS

Informamos a la Opinión Pública:

Que los abajo firmamentes, todos ellos titulares de las empresas mencionadas al pie, subcontratistas y proveedores de bienes y servicios de la empresa constructora Green SA – Rottio SA VFE UTE, contratadas ésta por la comitente AUSA, que depende directamente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, fuimos alevosamente estafados.

La suma a la que asciende la deuda con nosotros supera los 400 millones de pesos; aunque sabemos que poco a poco esta suma irá creciendo ya que tenemos conocimiento que aún falta contabilizar la deuda de otras empresas con las nuestras. Sospechamos que puede alcanzar los 600 millones. Debido a esto, la situación de nuestras empresas es en algunos casos desesperante. Se trata, en su mayoría, de Pymes de conformación familiar. Somos, absolutamente todos, los típicos empresarios que no sabemos despegar el amor a nuestro trabajo y a nuestras empresas del amor general que sentimos por nuestro país. En nuestras empresas trabajan codo a codo, padres, hijos, tíos, primos y amigos. La obra del Viaducto San Martín es un orgullo para nosotros, que fuimos en verdad los que la llevamos adelante trabajando noche y día.

La empresa Green SA – Rottio SA VFE UTE, con el consentimiento flagrante del Gobierno de la Ciudad que está en absoluto conocimiento de lo que sucede ya hace muchos meses, está permitiendo que la estafa se termine de concretar: no sólo permitió que la UTE vendiera al Banco Supervielle los derechos de cobro de los certificados de obra, con todas las complicaciones legales que esto trae, sino que además siguió liquidándoles los certificados y redeterminaciones de obra cuando ya la empresa estaba en cesación de pago a sus proveedores. La maniobra no puede ser más descarada o, al menos, negligente.

En estas instancias, la obra se encuentra sin terminar y absolutamente paralizada. Advertimos a todos los usuarios de la línea San Martín que dicha paralización acarrea inevitablemente una serie de peligros, y que responsabilizamos por ello al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. También hacemos extensivo el llamado de atención pertinente a todos los trabajadores ferroviarios de la Línea San Martín para que estén más alerta que nunca ante cualquier inconveniente.