El “Parque Central” será delimitado “con calles que lo segregen de los edificios.” Se remarca con negrita el verbo segregar que figura en el convenio firmado entre el gobierno y los propietarios de las futuras torres, describiendo la intencionalidad del proyecto, de separar o apartar el parque de las torres con calles que quitaran aún más espacio verde.

Si bien en el convenio se aclara que no se podrán utilizar rejas, por primera vez en La Paternal se va a constituir una zona difusa entre lo público y privado ya que entre las torres quedaran espacios de libre acceso público pero que en realidad son privados.

Esto se debe a lo que explica el punto 7 del Convenio que expresa la creación de “espacios de libre acceso público a las parcelas 1a, 6a, 9a, 11a, constituyendo una servidumbre administrativa, gratuita y a perpetuidad a favor de la Ciudad de Buenos Aires sobre el 40% de las superficies de las parcelas” y que serán destinado “a la configuración de espacios libres de acceso público.”

Concluyendo, se puede decir que el Parque La Isla (hoy Central Park) es un triste ejemplo de como esas temerarias y oscuras manos invisibles del mercado toman lo que es de todos.

Un proceso que lleva 60 años, no crean que esto se inició con Larreta, el jefe de gobierno sólo es la continuación, con fuerte armamento, en este caso, de blindaje mediático de la Revolucion Fusiladora, que destituyó al presidente constitucional Juan Domingo Perón, y que supo dejar abandonada una gigantesca obra destinada a la Salud pública, el hospital de niños más importante de Latinoamérica, y uno de los más completos del mundo con capacidad para miles de pacientes.

Pero la vocación del “mercado” y sus esbirros de turno es implacable, dejaron que el edificio se venga a bajo por el abandono, tal como esta haciendo María Eugenia Vidal con el Hospital Nestor Kirchner en Florencio Varela. Al  albergue Warnes lo dinamitaron para que no quedara el mínimo vestigio de lo que pudo haber sido, mientras todos lo mirábamos por televisión, plantaron sus primeras banderas al construir dos hipermercados.

Pero el “mercado” siempre quiere más, nunca se detiene a la hora de transferir cosas que son de todos al bolsillo de unos pocos. Ahora no lo vemos por televisión, lo compartimos por las redes sociales y los medios alternativos, nos seguiremos quejando mientras vayan creciendo las torres que se adueñen hasta de los rayos del sol.

El mercado es paciente y persistente, mientras tanto el barrio, se organiza y resiste como puede para que se detenga el negocio de unos pocos; Si miramos hacia atras, solo unos años, cuando la organización popular y la unidad por un objetivo claro, (cómo lo fue la recuperación de la ex  “Liga Israelita” contra la tuberculosis) finalmente se convirtió en un Centro de salud comunitario público y gratuito.

En aquel histórico logró conseguido por los vecinos del barrio, que desde un principio se empoderaron de la situación y se organizaron en un colectivo barrial que logró que el mismo Mauricio Macri (en ese momento Jefe de Gobierno) diera marcha atrás con la venta del edificio a precio vil para otro negocio inmobiliario.

Si bien es cierto que las y los vecinos se organizaron en defensa del parque “La Isla” en un colectivo, la recompensa para las corporaciones por este robo es incalculable y están dispuestos a todo para lograrlo.

Esta parece ser una larga historia donde al barrio de la Paternal le robaron el derecho a la Salud primero y ahora pretenden quitarle hasta la  misma luz del sol, la tranquilidad de las familias disfrutando del verde y la vida al aire libre, en una ciudad que le da la espalda a su pueblo y que prioriza los negocios inmobiliarios sin contemplar en absoluto las necesidades de quienes vivimos y disfrutamos de nuestro barrio.

Se lo vamos a permitir?