Hace poco fue Atlántida. Echaron a casi todos los trabajadores y trabajadoras de la editorial, cerraron revistas y el segmento de libros se extingue irremediablemente. “Un nuevo modelo de negocio”, dicen. Igual a lo que hoy declara en un comunicado oficial el grupo editorial SM que despidió al personal de un día para otro y anuncia (de un modo enrarecido) el retiro/cierre de su filial argentina.

Mientras esto sucede y más gente se queda sin trabajo (autores, editores, empleados administrativos, promotores, vendedores, etc ), un hombre se muere de frío en el pasillo de un hospital. Se muere, con todas las letras.

Nada de esto pasa porque tengamos mala suerte, compañeros. O porque seamos incompetentes a la hora de hacer nuestro trabajo. O porque no nos merezcamos aspirar a una vida mejor.

Estas y otras atrocidades son parte de un proyecto político que nos quiere tristes, pobres, con frío, con hambre, con o sin libros (les da igual) y con una educación mínima e indispensable que les garantice a ellos (esos pocos con plata y poder) acrecentar sus ganancias.

Hoy, las y los integrantes del Colectivo LIJ, trabajadores y trabajadoras de la literatura infantil y juvenil, nos solidarizamos particularmente con los y las compañeros y compañeras de SM que se han quedado sin trabajo.

Y nos declaramos en estado de alerta a la espera de un encuentro -que ya hemos pedido- con los responsables del cierre, para luego convocar a una asamblea que sea a la vez informativa y propositiva.

Invitamos a escritores, escritoras, ilustradores, ilustradoras, narradores, narradoras, especialistas y editores y editoras a sumar sus voces, a compartir en sus redes, a participar del necesario debate que se viene.

Fuente: Infobaires 24