La movilización fue convocada para rechazar los aumentos dispuestos en los servicios y el transporte

El acto también se convirtió en una desmentida pública a una interpretación que circuló en los últimos días y que aseguraba que, como el 2019 es un año electoral, el sindicalismo había resuelto archivar la conflictividad en la calle y apostar exclusivamente a las urnas.

Por Martín Piqué – @MartinPique

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10 de Enero de 2019

(Fotos: Diego Martínez)

La marcha de antorchas que se había anunciado para resistir al tarifazo atravesó finalmente la ciudad con un mensaje desafiante, una suerte de advertencia que anticipa tiempos agitados. Convocada desde el ala más combativa del movimiento obrero, la movilización se extendió a lo largo de muchas cuadras en medio de una jornada laboral que, sin embargo, mostraba menos movimiento producto del almanaque y las vacaciones. Representantes de las organizaciones convocantes –con el protagonismo más visible de Pablo Moyano (secretario adjunto de Camioneros), Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores) y Pablo Micheli (CTA Autónoma)- se subieron a un acoplado para terminar el acto sobre la avenida Entre Ríos, al pie del Congreso. “No damos por agotada, con esta proclama, la protesta contra el tarifazo y el ajuste brutal. Al contrario, llamamos a realizar marchas en todo el país”, aseguró la locutora que leyó el documento conjunto firmado por la CTA de los Trabajadores, el Movimiento 21F (moyanismo), Frente Sindical para el Modelo Nacional (del que forma parte el gremio mecánico SMATA), CTA Autónoma y las 62 Organizaciones.

El acto también se convirtió en una desmentida pública a una interpretación que circuló en los últimos días y que aseguraba que, como el 2019 es un año electoral, el sindicalismo había resuelto archivar la conflictividad en la calle y apostar exclusivamente a las urnas. “Que quede claro: no nos resignamos ni levantamos bandera blanca y seguiremos en las calles movilizados hasta derrotar la política de hambre y el ajuste. Decimos no a la Reforma Laboral. Decimos no a la Reforma Previsional. Decimos no al tarifazo. Basta de atropellos contra el pueblo argentino”, decía el último párrafo de la declaración conjunta.

En los alrededores del palco, una vez que concluyó la lectura del documento –porque no hubo discursos individuales-, se empezaron a escuchar dos consignas: “Las escuelas no se cierran” y “paro, paro, paro/ paro general”. En ese momento, en los primeros metros frente al Palacio Legislativo, confluían los trabajadores de la educación de la CABA con simpatizantes de la oposición que se muestran fastidiados con el rol de la conducción de la CGT.

Sobre el escenario, entretanto, se pudo ver a los gremialistas Beto Pianelli (Metrodelegados), Claudio Marín (telefónicos), Eduardo Berrozpe (La Bancaria), Gabriel Navarrete (secretario adjunto de Curtidores de Cuero), Eduardo López (UTE, docentes porteños), Horacio Valdéz (obreros del vidrio, SOIVA, y 62 Organizaciones). Había, también, dirigentes del ámbito político: eran el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi; el ex legislador porteño Gustavo Vera (La Alameda, cercano a los Moyano, del 21F); el secretario general de la Corriente Martín Fierro, Nahuel Beibe; el diputado bonaerense Lauro Grande (Unidad Ciudadana); la legisladora porteña Lorena Pokoik (UC); entre otros. Por el asfalto, caminando entre la gente, se pudo ver a los diputados nacionales Rodolfo Tailhade y Carlos Castagnetto (FpV-PJ).

Al final de la concentración se escuchó también el famoso hit del verano: el MMLPQTP. Desde la organización destacaron la llegada de una columna de organismos de derechos humanos con presencia de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora: allí estaba Taty Almeida. Antes de la desconcentración, como cierre común, se cantó el himno nacional.

Hacia el final de la protesta, las columnas identificadas con la izquierda –el PO y el MST movilizaron muchas personas- se instalaron sobre la avenida Rivadavia, del lado de Callao. En el inicio de la marcha, la multitud se extendía por la calle Cerrito-Lima desde Corrientes hasta Avenida de Mayo y por esta última hasta Luis Sáenz Peña, donde arranca la Plaza de los Dos Congresos. Era una muchedumbre diversa, en algunos casos agrupada bajo banderas de organizaciones, pero también había gente que caminaba suelta en parejas o grupos de amigos, como si no tuvieran una adhesión particular a un sindicato o una organización política determinada.

Un paneo a lo largo de la concentración mostraba desde muchas banderas rojas o rojinegras, tradición de la izquierda (PO, MST, MAS, PC, Cumbre de la Base, La Poderosa, MTL, Aníbal Verón), hasta ‘trapos’, pasacalles y pancartas de todos los colores y siglas. Al marchar por las calles se pudo cotejar, sobre el terreno, la estructura de los sindicatos más grandes: Camioneros, que tenía a su cargo la seguridad, llenó de color verde la cabecera de la columna convocante. También se vieron muchas pecheras, sombrillas y banderas de SMATA y Aeronavegantes. Una presencia que fue buscada especialmente por las cámaras fue la de los empresarios PYMES, quienes caminaron hasta el Congreso detrás de un banner de plástico que decía: “Ni una PYME menos”.

Entre las columnas organizadas se vio una fuerte presencia de las dos CTA. El municipio de Avellaneda llegó desde el sur con una delegación muy nutrida que portaba velas y vasos de plástico. Otras siglas identificables eran el Partido Solidario, La Cámpora, Corriente Martín Fierro y otras tantas agrupaciones del kirchnerismo y el peronismo. Entre la gente que salió por su cuenta, con sus afectos o compañeros de trabajo, incluso de modo individual, sobresalían las pancartas hechas a mano, como la que portaba un individuo alto que, por su altura, lograba hacerla ver a distancia y desde muchos ángulos: el cartel decía “fuera Macri y su pandilla de Cambiemos” y asimilaba al jefe de Estado con el personaje del dibujo animado Don Gato.

Aunque no todos llegaron a escuchar el contenido, el documento firmado por los convocantes trazó un diagnóstico durísimo de la coalición gobernante (“un gobierno neocolonial subordinado al gran capital financiero mundial”) y dejó una exigencia práctica que seguramente será considerada inaceptable por el oficialismo macrista: que se retrotaigan las tarifas de los servicios públicos al valor que tenían el 31 de diciembre de 2017.

“Habrá un aumento del transporte del 40% en promedio para colectivos y trenes. Las tarifas eléctricas tendrán un aumento del 55%, con parciales de 26% en febrero, 14% en marzo, 4% en abril y 4% en agosto. El agua alcanzará un aumento del 48% y el impuesto capitalino por ABL será del 34%. Estas cifras, que de por sí son abrumadoramente inalcanzables para la mujer y el hombre de trabajo, en la práctica duplican la inflación oficial estimada para 2019. Pero nosotros, mujeres y hombres de trabajo, no dudamos en afirmar que en este presente aciago en el que se juega la dignidad del pueblo, tenemos una alternativa”, subrayaba la declaración suscripta por las cinco entidades que llamaron a movilizarse.

Fuente: Red Nacional y Popular de Noticias