La Unión de Trabajadores de la Educación participó hoy de la multitudinaria movilización a Plaza de Mayo en defensa de la Paz, la Democracia y la Igualdad en Latinoamérica en la que se expresó el rotundo rechazo al Golpe de Estado consumado por fuerzas racistas en Bolivia.

Distintas organizaciones políticas, sindicales, de la CTA y la CGT, sociales, de Derechos Humanos, culturales y la comunidad boliviana en Argentina realizaron hoy un festival artístico en Plaza de Mayo en repudio al golpe en el Estado en Bolivia.

En la columna de la CTA estuvieron acompañando a su secretario General,Hugo Yasky, en representaciòn de UTE, su secretario General, Eduardo Lòpez y la secretaria de Educaciòn y candidata a secretaria Geberal, Angèlica Graciano, junto a referentes de otros sindicatos.

Durante el festival hubo bandas de mùsica de la comunidad boliviana. Tambièn estuvo en el escenario la cantautora Teresa Parodi, la cantante Uryguaya Ana Prada, Guillermo Fernàndez y cerraron Malena D’Alessio y el Grupo Arbolito.

El ballet de danzas Amerindia desplegó su baile y los colores de una gran wiphala en el escenario. Luego, se entonaron las estrofas del Himno Nacional de Bolivia.

El presidente Evo Morales Ayma envió un mensaje desde México que fue proyectado en una pantalla detrás del escenario. Además, se leyò una declaración conjunta de las organizaciones convocadas contra el golpe, que se conformaron en un Comité de Solidaridad con Bolivia.
Compartimos a continuación el documento del Comité de Solidaridad con Bolivia, contra el golpe, el fascismo y el racismo, y por la democracia, la igualdad y la paz en nuestro continente.

CONTRA EL GOLPE FASCISTA EN BOLIVIA

Por la democracia, la igualdad y la paz en América Latina

La tarde del domingo 10 de noviembre se consumó un golpe cívico-militar en el Estado Plurinacional de Bolivia, luego de que la comandancia de las Fuerzas Armadas, “sugiriera” al presidente Evo Morales Ayma que renunciara a su mandato constitucional como única alternativa para garantizar la paz, la vida y la integridad física de la población. Los militares pusieron al presidente electo ante un dilema extorsivo inaceptable: su renuncia sólo puede ser entendida como una ruptura del orden constitucional, un golpe de Estado, mientras Carlos de Mesa y Luis Fernando Camacho se disputaban el liderazgo del mismo.

En efecto, la consumación del golpe se perpetró con la actuación de bandas civiles, parapoliciales y policiales que se comportaron con la lógica de “territorio liberado” y amedrentaron a la población en general. Secuestraron a familiares de parlamentarios y funcionarios del MAS como rehenes para provocar su renuncia. Torturaron y humillaron en plazas públicas a dirigentes y dirigentas regionales afines al gobierno del MAS. Incendiaron las viviendas de líderes políticos y sus familiares. Aterrorizaron, golpearon y reprimieron – recurriendo a desapariciones y asesinatos- al pueblo indígena y campesino, mayoritario en Bolivia.

Finalmente se proponían la propia eliminación física del presidente y demás líderes gubernamentales. La acción terrorista caotizó el país y preparó el clima para la “sugerencia” de renuncia al Presidente por los mandos de la FFAA quienes, por otra parte, nunca antes habían sido llamadas por el presidente para reprimir a ninguna manifestación.

Pero la brutalidad fascista del golpe repuso, de modo explícito, el racismo y el colonialismo al quemar la wiphala, el símbolo milenario de los pueblos originarios de Abya Yala y de la visibilización de las y los sujetos indígenas en la constitución del Estado Plurinacional de Bolivia. A esto se le suma la imposición violenta de la Biblia en el palacio de gobierno y que ello fuera ratificado, incluso, con la postura golpista de sectores religiosos antiderechos.

La imposibilidad de constitución de la Asamblea Legislativa, dada la represión y persecución a los y las parlamentarias del MAS, les garantizó a los golpistas la autoproclamación de la senadora opositora, Jeanine Añez. Este hecho, absolutamente anticonstitucional y antidemocrático, vino a mostrar la verdadera cara del golpe.

De este modo, la dramática situación que atraviesan nuestras hermanas y hermanos bolivianos, se suma a la serie golpista iniciada en Honduras, los intentos infructuosos de desestabilización en Venezuela, el golpe palaciego en el Paraguay de Lugo, el golpe contra Dilma Rousseff en Brasil, a los que se agregan los estados de excepción en Ecuador y Chile. Este cuadro supone un creciente proceso de militarización de la región y la amenaza a nuestros pueblos, todo ello asistido y monitoreado por el imperialismo que tiene entre sus objetivos la completa apropiación de los recursos naturales como el litio.

Por su parte, el gobierno argentino, así como otros gobiernos antipopulares de la región, se han negado a calificar la situación boliviana como golpe de Estado y, no conformes con ello, se han negado a otorgarle permiso de sobrevuelo al avión del gobierno mexicano que transportaba a los compañeros Evo Morales Ayma, Álvaro García Linera y Gabriela Montaño. La OEA, a su turno, jugó un rol fundamental en la desestabilización política y mostró a su secretario general, Luis Almagro, como un verdadero lacayo de los intereses norteamericanos.

Por todo esto hemos decidido constituirnos como Comité de Solidaridad con Bolivia, contra el golpe, el fascismo y el racismo, y por la democracia, la igualdad y la paz en nuestro continente.

Y lo hacemos para bregar por:

Que cesen las detenciones arbitrarias, se proceda a la libertad inmediata de las personas detenidas, se garantice el pleno funcionamiento de Bolivia TV, Radio Patria Nueva y otros medios contrarios al golpe, así como se garantice la integridad física de las y los periodistas;

Que el gobierno de Mauricio Macri y los demás gobiernos de la región condenen el golpe, porque los pueblos de Abya Yala tienen memoria, conocen su historia y ya dijeron NUNCA MÁS;

Que se desconozca cualquier autoridad ilegítima surgida por fuera del orden constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia;

Que los mecanismos de protección internacional, así como los gobiernos, garanticen el derecho a salir de Bolivia y mantengan las fronteras abiertas para aquellas personas que busquen asilo y refugio;

Que la resistencia de las organizaciones sindicales, campesinas, de mujeres, vecinales, indígenas logre con su lucha reponer la democracia en Bolivia y echar a los golpistas y juzgar y castigar a los culpables de asesinatos, violaciones, torturas, así como a los instigadores del golpe.

Finalmente, nos solidarizamos con el clamor popular para que se garantice el retorno de Evo, Álvaro, Gabriela y de todas y todos los compañeros perseguidos y, en ese camino, se restablezcan la democracia, se garantice la paz social que, como dijera el propio presidente Evo “son valores esenciales de convivencia de nuestro pueblo”.

Fuente:Unión de Trabajadores de la Educación