En estos momentos de cuarentena y pandemia a nivel internacional, vuelve a ponerse sobre la escena la discusión acerca de los espacios públicos de esparcimiento.

(Por FRANKIE COOKE) Si bien los principales parques y plazas se encuentran cerrados para evitar aglomeración de gente, a medida que la cuarentena ingrese en la fase 5 o nueva normalidad, los espacios recreativos van a ser fundamentales. La realidad es que estos espacios nunca han sido una prioridad para el Gobierno de la Ciudad.

En distintos barrios los vecinos se organizaron llevando adelante demandas de espacios verdes y recreativos, pero nunca tuvieron respuestas, ni voluntad política por parte del Gobierno de la Ciudad ni de sus funcionarios.

En relación a estos espacios la situación de Capital Federal es preocupante. Está segunda en el ranking de las peores ciudades de América Latina en cuanto a la cantidad de metros cuadrados de espacios verdes por habitantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera saludable tener entre 15 y 20 m2 por habitante. Los datos oficiales de la ciudad sostienen que hay 6, pero los especialistas aseguran que hay 4 y muy mal distribuidos.

Entre muchos colectivos de vecinos distribuidos en los distintos barrios de la Ciudad, se encuentra el grupo: “Plaza en Pringles y Rocamora”. Quienes reclaman en la intersección de esas calles un espacio verde. Este terreno se encuentra en Almagro que junto con Boedo conforman la comuna 5. La situación de este sector de la Ciudad es realmente preocupante. Entre ambos barrios reúnen apenas 0,2 m2 de verde por habitante. Al respecto nos comentaba Myriam L. Godoy Arroyo fundadora de este colectivo “Almagro está densamente poblado tiene 32500 personas en su población, los metros cuadrados verdes por habitantes representan 0,2, cuando la ONU recomienda entre 10 y 15 por habitante”.

Por otro lado Myriam nos explicaba el recorrido de este colectivo “En 2017 participamos en el BA Elige. Ganamos el 3º puesto para Almagro. Recibimos promesa de que la plaza sería realidad. A las 48 horas nos informaron que no era viable porque el predio es privado. Por otro lado el proyecto fue levantado por Roy Cortina, tomó estado parlamentario pero no se discutió en las comisiones. Fuera de ahí, en 2 ocasiones Larreta prometió ocuparse. Oficialmente no nos enteramos de si hubo o no negociaciones. Siempre contestó que no se puede obligar a vender”.

Algo similar ocurrió en el barrio La Paternal, en relación al colectivo que se generó en torno a la “Plazoleta Raymundo Glayzer” ubicada en las intersecciones de Donato Álvarez y Espinosa. Lindero a esta plazoleta se encuentra un terreno baldío hace más de 15 años. El colectivo de vecinos pide la compra del terreno por parte del Gobierno de la Ciudad para la ampliación del único espacio recreativo que hay en el barrio. En relación a esto el referente comunal Gabriel Salomón explicaba “la plazoleta es seca no tiene espacios verdes, con la compra del terreno podríamos tener un espacio verde y de esparcimiento para los vecinos”. También nos comentaba sobre las actividades que se llevaron adelante para visibilizar el tema “juntamos más de 1.500 firmas, trabajamos en conjunto con la defensoría del pueblo”. Por otro lado aclaró “los espacios verdes, según aprendimos de los especialistas absorben contaminación, creando un ambiente más saludable osea producen oxigeno, disminuyen los ruidos, son reguladores de la temperatura y la humedad, estas cosas hoy no las tenemos en Paternal”.

Por su parte en el barrio de San Telmo se generó un colectivo de vecinos en torno a un terreno que se encuentra en la esquina de Independencia y Bolívar.

Hace diez años, en esta esquina había una antigua casona que perteneció al arquitecto Pedro Benoit quien llevó adelante entre muchas otras cosas el diseño de la ciudad de  La Plata. Esta casa fue demolida, a pesar de que tenía protección patrimonial. Por tal motivo un colectivo de vecinos reclama que allí se cree un espacio verde. Expresaron que este proyecto es “para darle al maestro Benoit una reparación material y simbólica”.

A su vez José María Lozada vecino de San Telmo y miembro del colectivo “Casco Histórico Protege” nos explicaba: “Por un tema de configuración histórica del barrio, tenemos poco espacio verde, por ser un diseño urbano colonial. Surge la demanda en la Casona Benoit por esto y por la demolición de un lugar que era patrimonio Urbano y jamás se va a volver a recuperar”.

Teniendo en cuenta todas estas demandas los predios en la Ciudad podrían aprovecharse para darle un destino inmobiliario diferente y no obedecer solamente a un objetivo de rentabilidad. Tampoco deberían acomodarse las normas a voluntad para que tanto los privados como alguna dependencia oficial cuelguen un cartel de remate sin un destino claro para una propiedad cuando la calidad de vida urbana está en juego.