Tanto para María Eugenia Vidal y Rodríguez Larreta, quienes son aliados internos desde hace más de una década, la suerte de Mauricio Macri ya está echada. Es que el jefe de Gobierno diagramó junto a sus asesores una campaña estrictamente en lo territorial saturando la Ciudad con el aparato estatal, hasta el punto de utilizar los mismo autos del gobierno para hacer proselitismo.

Los objetivos de Horacio Rodriguez Larreta está enfocada en una búsqueda muy poco probable de ampliar la diferencia en los barrios del norte y en recortar la brecha con el Frente de Todos en las comunas del sur. Así fue que en los últimos quince días los volvió a dedicar full time a su reelección que se encuentra atada según expresa el portal Infobae, al programa económico de Macri.

El citado portal, a través de una nota de Federico Mayol informó que “la última semana, el jefe de Gobierno estuvo sin embargo más inquieto que de costumbre. Y autorizó a sus funcionarios y asesores de confianza a hacer lo que sea para ganar. Desde cortes de boleta hasta negociaciones promiscuas con los candidatos de la oposición. Cerró un acuerdo con Luis Barrionuevo para fiscalizar en el sur de la Ciudad.”

Esta desesperación del Jefe de Gobierno se pudo ver en algunas esquinas porteñas donde se encontraban

El gobierno obliga a trabajadores del estado a militar la campaña por Larreta

grupos de hasta 20 personas por mesita para “trabajar” en la campaña aunque sólo se quedaban mirando los celulares y ni siquiera volanteaban. Según los rumores de los propios vecinos, eran trabajadores de las diferentes reparticiones públicas que son obligados a “militar la campaña de Rodriguez Larreta” en contra de su propia voluntad.

Otro claro ejemplo del estado de desesperación Larreta ante el temor de la creciente posibilidad de perder el gobierno de la Ciudad es la utilización del parque automotor para la campaña tal como se pudo observar en la comuna 2.

Falta de ética: La utilización de los autos del gobierno para la campaña política

Falta de ética: La utilización de los autos del gobierno para la campaña política

Pero sin lugar a dudas, el manotazo de ahogado fue la promiscua negociación con Luis Barrionuevo. Un acuerdo que se selló entre Ezequiel Jarvis, subsecretario de Trabajo porteño, y Luis Barrionuevo donde el jefe de los gastronómicos se comprometió a sumar a la campaña del oficialismo a delegados de los gremios que comulgan con su liderazgo en la CGT Azul y Blanca. Se trata de las seccionales porteñas de los siguientes gremios: Perfumistas, Carga y Descarga, Viajantes, Obreros de Maestranza y Tabaco.

 

Redacción LateComuna15