En las situaciones límites es cuando el rostro de la personalidad, emerge con la fuerza vital de la sobrevivencia, que es la que determina en definitiva si el marco que contiene ese universo, es solidario o egoísta, si es Patria o es Nada.

Los filósofos o pensadores americanos del siglo XlX, no sólo relataron las épicas de los pueblos por su Liberación Nacional, donde las comunidades en su conjunto asumían la responsabilidad de construir la Libertad, aún a costa de sus propias vidas o patrimonios. De ésta palabra deviene el vocablo Patria, de su significado profundo de Padre Enterrado, que fija identidad, traslada cultura y transmite la oralidad familiar de usos y costumbres.
El Éxodo Jujeño, la Redota Oriental artiguista, los cruces cordilleranos de Bolívar y San Martín, fueron gestas populares de mestizos, criollos, negros libertos, pueblos originarios, zambos y españoles republicanos, que no midieron sus intereses personales para alcanzar sus objetivos de conjunto, sus anhelos y demandas como pueblo, de vivir el Libertad como Patria Grande Latinoamericana.

Esos pueblos patriotas, hoy homenajeados en fechas patrias, pero ajenos a la realidad cotidiana, por un doble mecanismo de pinzas culturales: una historia oficial relatada, que los hace lejanos, inalcanzables, puestos en el bronce frío de los monumentos y sin el calor humano de sus cualidades excepcionales; otra pinza es la irrupción actual desde hace 45 años de la cultura dominante neoliberal, que consolida el individualismo egoísta, el salvarse solo, el crecer al margen de la suerte de su pueblo.

Perón nos planteaba que: “nadie se realiza en una Comunidad que no se realiza”, que nos hace reflexionar sobre la frase de San Martín: “algún día la historia escribirá que la Liberación de América se hizo gracias al aporte de los criollos, los negros, los indios, mientras los estancieros mandaban sus peones a la lucha, evitando que luchasen sus hijos”. La gesta de Malvinas nos recuerda la lucha nuestros héroes, los soldados más humildes de la Patria, escondidos por la oligarquía militar de entonces. La Patria la hicieron los pobres, humildes y denigrados hoy, los “nadies” de siempre.

Cuando una pandemia como el coronavirus, golpea sobre la Comunidad, esos comportamientos se reproducen, cuando la Patria convoca aparecen esos claro oscuros, si el reclamo es solidario, la ausencia de los sectores dominantes es notoria y a veces provocadora y lesiva a la dignidad nacional. No es de extrañar que quienes dieron las espaldas a la Patria, se comporten de la misma manera con el resto del pueblo, que estoicamente milita la lucha, desde sus puestos de combate, que es quedarse en casa, resistir, aguantar, soportar por uno y por todos, en una lucha desigual entre la salud colectiva y la desaprensión de los cultivadores del odio y la acumulación de riquezas.

Fortalecer la solidaridad, será sin dudas uno de los beneficios secundarios de esta lucha contra la pandemia, a la par de haber recuperado el estado como conductor político de la crisis y la salud pública como la herramienta esencial para construirla. Liderazgo político, Epidemiología respetada y aceptada en su direccionalidad del combate y la necesaria solidaridad, son los pilares de una lucha social conjunta, que terminará aislando a los odiadores seriales antinacionales.

Jorge Rachid
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 26 de marzo de 2020

Fuente: Revista y Agencia Comunas