La funcionaria Patricia Bullrich había arreglado con D’Alessio para simular la detención de Marcelo Mallo, ex referente de Hinchadas Unidas, que en verdad ya estaba dispuesto a entregarse. El show se montó a partir de una pericia sobre un arma que luego se demostró falsa y la foto los muestra juntos tras el operativo.

Por Irina Hauser y Raúl Kollmann

Página 12/ EL PAÍS – 06 de marzo de 2019     

D’Alessio, de campera negra, y Bullrich, juntos luego del operativo de Seguridad en el que detuvieron a Mallo.

La primera foto que se conoció en la que aparecen juntos el falso abogado Marcelo D’Alessio y la ministra Patricia Bullrich se trata de una insólita operación relacionada con el ex referente de Hinchadas Unidas, Marcelo Mallo. En 2016 se hizo una pericia falsa sobre un arma que se le encontró a Mallo y se dictaminó que la Tanfoglio calibre 40 fue la usada para el doble crimen, vinculado a las drogas y ocurrido en el shopping Unicenter. Mallo negó tener relación con esa matanza y se escondió en una quinta. D’Alessio, que lo conocía a Mallo, pactó con Patricia Bullrich que se simulara una detención, pero en realidad D’Alessio arregló que Mallo saliera de la quinta para entregarse. La foto en la que se ve a la ministra y el falso abogado corresponde a aquel momento, por supuesto con show incluido: a Mallo le pusieron casco, chaleco y hubo decenas de efectivos. Era la forma de Bullrich de vincular al kirchnerismo con el narcotráfico. Luego la pericia se demostró falsa y se comprobó que la Tanfoglio no fue la usada en Unicenter. La otra foto, ya publicada por Página/12, en la que aparece D’Alessio con altos mandos de la Gendarmería,  todavía requiere de explicación por parte del Ministerio de Seguridad.

D’Alessio está siendo investigado por el juez de Dolores Alejo Ramos Padilla no sólo por la extorsión al empresario agropecuario Pedro Etchebest, sino por una serie de operaciones de inteligencia en las que aparecen involucrados el fiscal Carlos Stornelli, dos comisarios retirados de la Bonaerense y otros integrantes orgánicos e inorgánicos de servicios de inteligencia nacionales y extranjeros.

En el curso de la investigación, además, van apareciendo contactos con el aparato del Estado y, asombrosamente, con Bullrich. La ministra admitió que conocía poco a D’Alessio y diagnosticó que “tiene problemas”, una referencia a problemas psiquiátricos. Lo mismo dijo el fiscal Stornelli, pese a lo cual estuvo reunido tres horas con el paciente psiquiátrico, durante las vacaciones, en Pinamar, y tenía entrada libre a su fiscalía a pesar de que no es abogado ni tiene matrícula.

Hasta el momento se exhibieron dos fotos donde se ve a D’Alessio con Bullrich. Respecto de la que ilustra esta nota se dijo que correspondía al momento de la entrega de Pérez Corradi, sospechado de tráfico de efedrina y prófugo en Paraguay. También en ese caso se hizo todo un show porque Pérez Corradi iba a aportar pruebas del vínculo de Aníbal Fernández con la efedrina. La realidad es que no aportó nada y la jueza María Romilda Servini de Cubría ni siquiera llamó a declarar al ex ministro. En aquella operación se dijo que D’Alessio participó entorpeciendo una entrega pactada entre el abogado Carlos Broitman, defensor de Pérez Corradi, y la ministra Bullrich.

Pero la foto corresponde a otra entrega pactada, la de Marcelo Mallo. El ex titular de Hinchadas Unidas fue allanado a raíz de la triple fuga de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, acusados del triple crimen de General Rodríguez. Según parece, los prófugos pasaron por la casa de Mallo y eso motivó el allanamiento de la vivienda de Mallo. De allí se llevaron varias armas, entre ellas la Tanfoglio 40. Un perito de la Policía Federal quiso hacer méritos y sostuvo que él podía comparar esa arma con la usada en Unicenter, donde mataron a dos narcos colombianos. El parecido era que ambas armas eran de un calibre poco habitual y también en los dos casos se usó una Tanfoglio. Con una pericia general, mal hecha, y sin notificar al abogado de Mallo, José Novello, concluyeron que esa pistola se usó en Unicenter. Eso motivó la orden de captura contra Mallo librada por la jueza del caso, Sandra Arroyo Salgado. Se trataba de un caramelito para Bullrich: relacionar una matanza narco con el kirchnerismo, ya que a Mallo se lo vinculó con el anterior gobierno.

El ex titular de Hinchadas dijo que no tenía nada que ver con Unicenter y resolvió esconderse en una quinta, algo que supo D’Alessio porque era conocido de Mallo y éste le consultó. El falso abogado se metió en medio del caso en conflicto con el defensor de Mallo y terminó pactando la entrega con Bullrich. El acuerdo se concretó con la presentación de Mallo en la Prefectura, algo que se adjudicó la ministra quien se hizo presente en el traslado, obviamente con el show correspondiente: casco, chaleco, decenas de prefectos, francotiradores. En la pericia posterior, oficial, en la que representó a Mallo el profesional Rubén Martín, se determinó por unanimidad que el perito oficial de la Policía Federal había falseado el estudio anterior. O sea, todo el espectáculo montado entre D’Alessio y Bullrich terminó en la nada.

La otra foto que se conoce, publicada por este diario el domingo, sigue sin explicación. Aparece D’Alessio de traje, sentado en una reunión con altos jefes de la Gendarmería, supuestamente en una sede del Ministerio de Seguridad de la calle Maipú. Como nada de lo que se refiere a D’Alessio tiene credibilidad, hay que tomar la foto con pinzas, pero se requiere una explicación del ministerio de esa imagen: si es verdadera o falsa y si es verdadera por qué estaba allí el falso abogado acusado de extorsión.

Los tribunales volverán a funcionar este miércoles y habrá intensa actividad. Es muy probable que el juez Ramos Padilla resuelva si se queda con el expediente o lo envía a Comodoro Py; se espera la presentación de una nueva víctima de extorsión, con los mismos protagonistas; y finalmente llegará al Congreso la caja enviada por el magistrado con más de 800 fojas de la causa y los elementos por los cuales considera de gravedad institucional la actuación de un aparato de inteligencia, no sólo para extorsionar, sino para apretar a ciudadanos e incidir en causas de máxima importancia, como la de las fotocopias de los cuadernos. El magistrado investiga las relaciones de D’Alessio con el Ministerio de Seguridad, con la fiscalía de Stornelli, con otras fiscalías y los legajos en los que aparecen políticos, periodistas y personas públicas.

Fuente: Red Nacional y Popular de Noticias