Hace exactamente 44 años, el lunes 28 de mayo de 1973 a las 9 de la mañana, Salvador Allende y Héctor Cámpora se despidieron en el aeroparque Jorge Newbery para nunca más volver a verse. El mandatario chileno volvía a Santiago, donde lo aguardaba la crisis política fogoneada por la derecha vernácula con la inestimable ayuda del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Debió pasar varios sofocones, durante los días que duró el gobierno de Cámpora, en el camino hacia el trágico desenlace del 11 de septiembre.

Uno de ellos ocurrió tan sólo un mes después del fuerte abrazo registrado en Buenos Aires. El presidente electo democráticamente sería atacado por el Regimiento de Blindados N° 2 de Santiago. Con seis tanques, ochenta soldados y diez vehículos de tropa que intentaron perpetrar un golpe de Estado que pudo ser sofocado. A aquella mañana del 29 de junio de 1973 se lo recuerda como “El tanquetazo” y fue el preludio de los que sucedería meses más tarde.

Nunca más se volvieron a ver. Allende voló hacia Santiago a enfrentarse al destino, mientras que el “Tío” retornó a la Rosada, donde la agenda incluía “reuniones con delegaciones del bloque comunista de Europa Oriental”. Ese día, la Argentina pasaría a ser el tercer país latinoamericano que restablecía vínculos con Cuba. Chile lo había hecho ya con Allende en 1970 y Perú, en 1972, durante el gobierno del general Juan Velasco Alvarado. Ese clima de época en la región se disiparía prontamente con la instumentación del Plan Cóndor digitado desde las latitudes del norte.