“Se deterioró tanto la Ciudad que hoy en día estamos por ganarla”, Cerruti, reflexionó sobre la agenda porteña: juventud, feminismo y ambientalismo.

¿Qué opina de las candidaturas de Matías Lammens y de Gisela Marziotta?

Gabriela Cerruti: Creo que el Frente en la Ciudad de Buenos Aires es el espacio donde más está representado el feminismo, la juventud y la pluralidad de voces. Todo el mundo habla de cuando Cristina Fernández de Kirchner tomó el cargo de vicepresidenta y nombró a Alberto Fernández como candidato. Creo que también hay que hablar de lo que hicieron muchos otros, incluyendo a Fernando “Pino” Solanas, Victoria Donda, las centrales sindicales. Todos los que trabajaron para armar este frente. En el caso específico de Matías, tenemos un candidato para jefe de gobierno que no viene de la política tradicional.

¿Le parece acertado que encabece alguien que no venga de la política?

GC: Me parece extraordinario. El macrismo consiguió que podamos ver la urgencia de la hora y así construir este gran frente, que en su momento Cristina lo llamó el “gran frente ciudadano” o “frente patriótico”. Gisela es una periodista mujer y feminista que viene de los medios, del radicalismo y con una impronta diferente. Tiene su familia y corre con sus hijos como toda mujer en esta Ciudad. También está Claudia Neira que es una gran compañera, ha militado en organizaciones sociales, a Ofelia Fernández que es muy joven. Hay una gran cantidad de legisladores muy jóvenes como Lucía Cámpora, Maru Bielli. En la Legislatura habrá muchas mujeres y jóvenes. Como corresponde por paridad. Los que van a ingresar como diputados nacionales sucede algo similar. Son de distintas líneas pero con un mismo proyecto de mundo, no solo de país. Victoria Donda, Itaí Hagman, Paula Penacca, Fernando Pino Solanas, entre otros.

La Legislatura ha tenido conflictos dentro de los espacios kirchnerismo – peronismo para construir un bloque común. Esta heterogeneidad, ¿cómo se imagina que va a funcionar?

GC: Hay un aprendizaje enorme. La juventud influyó en esto. Porque no entienden las internas. El feminismo influyó muchísimo. Lo que hizo Cristina Fernández no es solo un gesto de estrategia sino que es más, ¿vos te imaginás un hombre con el liderazgo de Cristina y con un mínimo de 30 puntos de votos propios corriéndose? Hemos tenido un montón de hombres con solo 5% que no se han querido bajar: Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Roberto Lavagna, Miguel Ángel Pichetto, Florencio Randazzo. Cristina no se define como feminista, pero haber tenido este gesto es un profundo acto feminista porque puso en primer lugar el bien común.

¿Por qué cree que el macrismo porteño sigue tan fuerte?

GC: El macrismo tuvo cuestiones de gestión que no estuvieron mal; por ejemplo, las obras públicas. Si vos iluminás las calles, volvés seguro a tu casa. Más allá de que también necesites otras cuestiones más primordiales como acceso a la salud o escuelas. Lo que sucedió durante muchos años es que como gobierno de la Ciudad vos podías poner la maceta en la esquina o la bicisenda, porque la gente tenía para comer dignamente. No sé si es una buena o mala gestión, pero en un contexto bueno hicieron en la Ciudad lo que se debía hacer en las grandes urbes. Las cuestiones profundas como la desigualdad y el hambre en la Ciudad no se notaban por el contexto bueno a nivel económico. Vos en las villas no tenías cloacas, pero la gente comía. Se deterioró tanto la Ciudad que hoy en día estamos por ganarla.

Horacio Rodríguez Larreta está a un punto de ganar en octubre.

GC: Sí, pero nosotros solo estamos a 10. Estamos midiendo 40 en la Ciudad por primera vez. Incluso cuando ganó Anibal Ibarra no superábamos el 35. Los números de Matías Lammens son históricos.

¿Por qué Rodríguez Larreta no llegaría a los 50 puntos (NdR: el porcentaje necesario para ganar evitando el balotaje)?

GC: Yo creo que Rodríguez Larreta no va a llegar porque va a sacar la misma cantidad de votos que Mauricio Macri. Cada vez va a tener menos votos. Aún así es evidente que en la Ciudad de Buenos Aires hay personas que conviven con valores distintos a los nuestros, y donde hay justamente un gran nivel de adhesión a las políticas que han hecho. En los barrios del norte observás este proyecto de ricos para ricos. Ahí hay un núcleo muy fuerte. Después tenés un grupo de personas que están en contra de nuestra fuerza o no quieren cambiar por cuestiones conservadoras. La gente no solo vota por la economía.

Le traigo un tema vinculado a la juventud que mencionaba. ¿Por qué de pronto apareció lo ambiental en las agendas?

GC: Yo creo que sucedió lo mismo que con el feminismo, o con lo que pasó en Derechos Humanos. Esto atraviesa a distintos sectores. Al principio son organizaciones las que toman la lucha, luego se suma las personas donde reflexionan y se suman por el “deber ser” y por último en algún momento se transforma en marea social. Finalmente el Estado toma esa dimensión.

¿Usted siempre se definió feminista?

GC: No, pero siempre me interpeló la cuestión de género. Eso nos pasó a todas con el Ni Una Menos y la construcción colectiva. Fueron muchos movimientos y procesos que construyeron subjetividad: el Encuentro de Mujeres, todas las luchas. Y los antecedentes: la selección de fútbol femenino fue al Mundial 71 con las remeras que les sobraron a los hombres. El tema climático es similar. Greta (Thunberg) puso la agenda. Cuando bajé del Congreso y vi a los chicos y las chicas y su lucha para visibilizar el cambio climático, cuando ves eso, te empezás a juntar con quienes ponen en valor estas cuestiones. Más la universidad. Las dos mayores climatólogas del mundo son argentinas. Estaba Greenpeace, los jóvenes por el clima, los representantes de las provincias. Los pueblos originarios. A diferencia de Europa, la lucha ambiental fue tomada por los mapuches, aimaras. También la labor de la CTEP y cartoneros. Es una experiencia increíble para el resto del mundo.

La agenda del gobierno de Alberto Fernández va a estar cargada por las demandas urgentes y sociales. ¿Cómo convive eso con la demanda ambiental?

GC: Lo ambiental es social. No tenemos ninguna duda que no es lo mismo los recursos disponibles en países desarrollados que en Argentina. Todo es más dramático acá. Las movilizaciones actuales es producto de 12 años de empoderamiento de los jóvenes. Y cualquier tema ambiental será mucho peor en las zonas vulnerables. Cuando haya escasez de comida lo van a sufrir más los pobres. Cuando hay contaminación de las napas, lo van a sufrir más los pobres. Si hablás de temas ambientales, hablás de temas sociales.  Si vos me preguntás cual va a ser nuestra política después del 10 de diciembre, es que no haya hambre. Porque no hay revolución con la panza vacía. Todos tienen que comer bien, y después debatir.

Por José Cornejo Pérez, director de Agencia Paco Urondo. Edición: Ana Mársico | Fotos: Analía Garelli.

Fuente: Infobaires 24