Un colectivo de investigadores, formadores y docentes de matemática respondió a través de una carta abierta a la nota publicada por el diario Clarín sobre la contratación de dos especialistas mexicanos para “entrenar” a los docentes de nuestro país sobre supuestos avances en la didáctica de la matemática. La epístola, que cuenta con más de 700 firmas, sostiene que no existen fundamentos para las afirmaciones aventuradas sobre un estado generalizado de la enseñanza de la matemática en Argentina alejada de los intereses de los estudiantes. Los firmantes reconocen que “en muchas de nuestras aulas persisten propuestas de enseñanza de la matemática basadas en mecanismos cuyo sentido los alumnos no pueden reconocer, del mismo modo que sucede en muchos otros países hermanos, México, por ejemplo.” Pero apuntan que “esta realidad convive con otras en las que se desarrollan proyectos potentes centrados en el desafío intelectual, la discusión colectiva, el intercambio y el entusiasmo de docentes y alumnos”.

Por último, afirman que “suponer que en todas las aulas sucede lo mismo sería tan inverosímil como creer que hay una sola manera de entender y problematizar la enseñanza de la matemática. O tan ingenuo como creer que hay una solución única, homogénea, mágica, veloz, unificada”. Por eso proponen abordar la problemática “sin slogans reduccionistas, sin engaños, sin acusaciones. Con respeto, con cuidado, con tiempo, con condiciones institucionales para el trabajo comprometido”.

A continuación reproducimos la carta. (Descargar Carta)

Estimada Dra. Reyes, estimado Dr. Cantoral:

Algunos especialistas en enseñanza de las matemáticas – en representación del colectivo de investigadores, formadores y docentes de matemática – que venimos trabajando desde hace décadas en nuestro país, decidimos hacerles llegar estas líneas a modo de carta abierta a toda la comunidad educativa de nuestro país y asimismo a la comunidad académica internacional.

Con sorpresa nos hemos enterado por los medios de comunicación que desde hace meses han venido desarrollando acciones de capacitación y producción de materiales para los docentes de nuestro país en pos de mejorar la calidad de la enseñanza de la matemática. Según los dichos que ustedes mismos señalan al periodismo, pareciera que en Argentina se enseña matemática de manera tal que las/os estudiantes no pueden comprender por el nivel de abstracción de las propuestas y lo lejano a la experiencia cotidiana. Permítanos decirles que nos parece aventurado tal diagnóstico generalizado sobre la situación de la enseñanza en nuestro país, que por cierto es extremadamente diversa. ¿En qué datos se han basado para sostener las afirmaciones que realizan? ¿O es que, del mismo modo que lo hacen las autoridades educativas, ustedes consideran que los desempeños en un operativo de evaluaciones estandarizadas (en el que la totalidad de los ítems que los alumnos responden son de opción múltiple) aportan datos suficientes para saber cómo orientar las prácticas de enseñanza? ¿Cómo han conocido ustedes cuáles son los problemas que nuestros maestros y profesores enfrentan? ¿Qué lectura tienen de los tantos intentos realizados, muchos de los cuales han derivado en experiencias educativas sumamente potentes para nuestros estudiantes? ¿Por qué ignorar la perspectiva de maestros y profesores para definir los problemas de enseñanza con los que ellos se encuentran en el día a día de las aulas? ¿Por qué insistir con un modelo de capacitación que viene a ofrecer una “solución” que se propone “exitosa” de manera independiente de los contextos –muchos de alta vulnerabilidad- en los que se habrá de insertar y de las trayectorias formativas de los docentes?

Uds. sostienen que saben “cómo lograr que todos los estudiantes disfruten y aprendan matemática en la escuela”, cuando todos sabemos, ustedes también, que se trata de una cuestión verdaderamente compleja, en cuyos resultados intervienen numerosas variables. Si ustedes piensan realmente – como han sostenido en la conferencia brindada en Buenos Aires el 12/04/2019 – que “el profesor no es el problema, es parte de la solución” ¿cómo puede ser que al mismo tiempo desestimen sus prácticas describiéndolas de una única manera cuando no han realizado ningún estudio o consulta a docentes, instituciones o especialistas locales que respalde la descripción que realizan?

Las autoridades educativas vienen haciendo un uso punitivo de los resultados de los operativos masivos de evaluación. Los enarbolan como prueba de una enseñanza devastada y los emplean para descalificar lo público. Fueron muy resonantes las palabras del presidente de la Nación cuando señaló “la terrible inequidad entre aquel que puede ir a una escuela privada versus aquel que tiene que caer en la escuela pública”; palabras repudiadas por el conjunto de la comunidad porque omiten señalar el papel de las condiciones de alta y creciente vulnerabilidad social como factor ineludible de los resultados educativos además de negar las valiosísimas experiencias pedagógicas y didácticas realizadas en escuelas públicas con excelentes resultados y altos niveles de satisfacción por parte de la comunidad educativa.

Sabemos que en muchas de nuestras aulas persisten propuestas de enseñanza de la matemática basadas en mecanismos cuyo sentido los alumnos no pueden reconocer, del mismo modo que sucede en muchos otros países hermanos, México, por ejemplo. Sin embargo, esta realidad convive con otras en las que se desarrollan proyectos potentes centrados en el desafío intelectual, la discusión colectiva, el intercambio y el entusiasmo de docentes y alumnos. En estas aulas de nivel inicial, de nivel primario y de nivel secundario es posible encontrarse con espacios para conjeturar, validar, refutar, generalizar y muchas otras cuestiones propias de la actividad matemática de las que estamos convencidos (y que la literatura didáctica internacional respalda)  ofrecen  interesantes  y  desafiantes oportunidades  de  aprendizaje  para  todos  los estudiantes en la clase.

Lamentablemente muchos de los proyectos con escuelas, equipos docentes y grupos de alumnos en los que veníamos construyendo espacios con estas características han sido destruidos, desvalorizados, abortados o minimizados por las autoridades actuales. Seguimos defendiendo, sin embargo, estos múltiples espacios en las instituciones en las que trabajamos en escalas menores y con docentes que continúan dichas prácticas a pesar de la ausencia de dispositivos que las sostengan.

Suponer que en todas las aulas sucede lo mismo sería tan inverosímil como creer que hay una sola manera de entender y problematizar la enseñanza de la matemática. O tan ingenuo como creer que hay una solución única, homogénea, mágica, veloz, unificada. Nuestra realidad, como decíamos, es diversa y hace mucho que sabemos que solo podremos modificarla junto con los docentes, en espacios compartidos de estudio y trabajo, analizando sus realidades, sus decisiones, sus logros, sus preocupaciones y sus insatisfacciones.

Sin slogans reduccionistas, sin engaños, sin acusaciones. Con respeto, con cuidado, con tiempo, con condiciones institucionales para el trabajo comprometido.

En síntesis, los abajo firmantes cuestionamos cualquier tipo de intervención que desconozca la producción local, que suponga que las pruebas Aprender son suficiente fuente para conocer el estado de la enseñanza de las matemáticas en nuestro país, que se centre en el discurso oficial exclusivamente, que busque presentar un discurso exitista y que no incluya las voces de los docentes ni de los especialistas en la enseñanza de las matemáticas quienes investigamos y enseñamos en numerosas instituciones de nuestro país.

Fuente:Unión de Trabajadores de la Educación