Cada vez que haya un recital , un sector del barrio de Villa Crespo será colocado en una especie de “toque de queda” impuesto por el Megaestadio Movistar Arena.

En la noche del sábado pasado, se presentaron en el Movistar Arena Serrat y Sabina en un recital que duró casi tres horas. Un recital que para los vecinos empezó mucho antes, significando mucho más que tres horas donde sufrieron un estado se sitio impuesto por el Gobierno de Horacio Rodriguez Larreta al servicio de una empresa privada.

Este comentario a simple vista parece una exageración, pero cuando se analiza las penurias que deben sufrir los vecinos y el cambio obligado de sus costumbres habituales, uno debe aceptar que los habitantes de este sector de Villa Crespo vive en un estado de excepción.

Para llegar a semejante concepto lo primero que se puede observar es que ante cada recital en el megaestadio de Movistar Arena, el barrio queda con sus calles valladas y rodeado de una cantidad de policías que deja la sensación que sus habitantes quedan aislados, encerrados y lo que es peor “militarizados”.

Por otro lado los supermercados, junto con otros comercios, recibieron una notificación escrita de la policía donde se les comunicó que queda prohibida la venta de alcohol a partir de las 18hs en los días en que haya recitales en el Megaestadio Movistar Arena. Quien no cumpla con la norma establecida recibirá una multa de 5.000 pesos.

De esta manera los vecinos quedan excluidos de poder comprar una botella de lo que sea en el supermercado de su barrio como se hace habitualmente, a pesar de que los bares, según cuentan los propios testigos, se encuentran llenos vendiendo cerveza sin ningún tipo de inconvenientes.

El control policial del barrio, convierte al transito en un verdadero caos que en el día de su inauguración, el pasado viernes, lamentablemente se cobró la vida de un vecino. Un hombre de 35 años que cruzaba por Juan B. Justo en dirección a Thames se encontró con el carril de vehículos particulares atestado porque, al llegar a Camargo no podían doblar a la derecha por la inauguración. El hombre cruzó entre varios autos detenidos, y un colectivo de la línea 166 que circulaba por el carril rápido del Metrobús lo atropelló terminando con su vida.

De más está decir que los vecinos también se vieron perjudicados a la hora de solicitar un taxis que obviamente no pueden llegar hasta los domicilios de quien pida un servicio (un perjuicio laboral más ocasionado por esta gestión a los trabajadores de taxis) .

Las irregularidades documentadas en el tránsito fueron varias. En el segundo recital de Sabina y Serrat se pudo observar a los autos entrando en contramano por Humboldt. La policia le dijo a una vecina, que tienen órdenes “de arriba” de dejar que circulen de esa manera. (consta en el video presentado más abajo)

“Los vecinos le tenemos que explicar a la pollicía que no se puede circular en contramano. No les basta un vecino muerto. Son despreciables,” expresó un vecino del barrio.

Por último, otro de los perjuicios ocasionado por el Megaestadio fueron los cortes de luz registrados en diferentes lugares. Según describieron los vecinos, la calle Humboldt quedó como “una boca de lobo” y a pesar de reclamar a EDESUR el corte duró tres horas. También se reportaron cortes en Darwin y Padilla a las 17.58 pero en esta caso la luz volvió rápido. A las 18.03 coincidentemente cuando se probaba el aire acondicionado del Megaestadio.



En este video se puede escuchar cómo un policía le confirma a un vecino que Corrientes y Dorrego estará cortado siempre que haya un recital. Como dicen los vecinos, será “cuatro o cinco veces por semana. O sea, 120 o más días al año.” Y se preguntan “¿No era que no iba a haber ninguna molestia? Salgamos a reclamar nuestro barrio.”

Irregularidades por todos lados