El Decreto 872 instruye a la “SECRETARÍA DE GOBIERNO DE ENERGÍA, dependiente del MINISTERIO DE HACIENDA para que proceda a convocar a Concurso Público Internacional para la adjudicación de permisos de exploración para la búsqueda de hidrocarburos en las áreas del ámbito costa afuera nacional”.

El texto lleva las firmas del presidente de la Nación Argentina, Mauricio Macri; el jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro de Hacienda, Nicolas Ddujone.
permisos de exploración en áreas del ámbito costa afuera nacional, situadas a partir de las 12 millas marinas, con unas tasas de regalías fijadas entre 5% y 12%, en función del grado de desarrollo de los proyectos.

Los considerando del decreto explica que “se estima conveniente establecer un programa de convocatorias o rondas de Concursos Públicos
Internacionales con el fin de adjudicar permisos de exploración en áreas del ámbito costa afuera nacional, esto es,
las situadas a partir de las DOCE (12) millas marinas medidas desde las líneas de base establecidas por la Ley N°
23.968 y su modificatorio, los que deberán asegurar la observancia de los principios de concurrencia y transparencia.”

También fija las tasas de las regalías que son previstas en el artículo 59 de la Ley N° 17.319 y sus modificatorias estableciéndose “entre CINCO POR CIENTO (5%) y DOCE POR CIENTO (12%) en función del grado de desarrollo de los respectivos
proyectos.”

En su artículo 3°, el decreto autoriza “la inclusión, en los permisos de exploración que se otorguen en el marco del Concurso Público y en las concesiones de explotación que obtengan los titulares de dichos permisos en los términos del artículo 17 de la Ley N° 17.319 y sus modificatorias, de cláusulas que establezcan la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales internacionales con sede en un Estado que sea parte en la Convención sobre el Reconocimiento y Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras (Nueva York, 1958).



Las 38 áreas a ser licitadas implican un total de 200.841 km2, es decir, el equivalente a un 65% de la superficie de la provincia de Buenos Aires o casi 1.000 veces la superficie de la Capital Federal. Comparando con Vaca Muerta, se trata de una extensión unas cinco veces y media mayor.

En el artículo 4° se invita “a las provincias con jurisdicción sobre áreas costa afuera conforme con lo dispuesto por el artículo 1° de la Ley N° 17.319 y sus modificatorias, a coordina con la SECRETARÍA DE GOBIERNO DE ENERGÍA dependiente del MINISTERIO DE HACIENDA la convocatoria a concursos públicos internacionales en términos similares a los que dicha autoridad determine de conformidad con el artículo 1° del presente.”

El Decreto 872 poseo una grave falla técnica ya que no existe ninguna excepción a nivel compañías concursantes en cuanto a su país de origen, tanto para los permisos de exploración como para las concesiones de explotación.

Tampoco detalla prohibición alguna a las firmas que ya operan ilegal e ilegítimamente al norte de las Islas Malvinas amparadas por Londres y el gobierno colonialista isleño.

Concretamente las cuencas incluidas en el decreto son: La región de la Plataforma Austral Norte (5.000 kilómetros cuadrados); la Cuenca Malvinas Oeste (90.000 kilómetros cuadrados) y la Cuenca Argentina Norte (130.000 kilómetros cuadrados).

La denominada Cuenca Malvinas Oeste, está pegada a las Islas Malvinas y constituye así una zona de alta trascendencia geopolítica y de seguridad nacional. En dicha cuenca, se abrirán a concurso nada menos que unas 18 áreas por 86.381 km2.

Segun se explicó en el portal de noticias El Destape “abrir a licitación pública internacional, con la salvaguarda de ceder la jurisdicción a favor de tribunales internacionales el territorio “concursado”, representa una gravísima afrenta a la soberanía nacional. Máxime, cuando el “Estado sede” de una eventual disputa podría ser el propio Reino Unido.”

A modo de simple recordatorio, la ligazón geológica entre las cuencas alrededor de Malvinas, otro dato estratégico ignorado por el régimen macrista, en este caso, extraído de un artículo de The Economist de 2014: