A 14 años de la a la promulgación de la legislación que establece la obligatoriedad de la escuela secundaria en Argentina, lxs trabajadores de la educación que integramos el Plan Fines, denunciamos la falta de respuestas, y la precariedad a la que nos vemos sometidxs año tras año por parte del gobierno nacional y de la Ciudad de Buenos Aires.



Agravadas nuestras condiciones de vida por la irrupción del Covid 19, aún así seguimos estando en el más absoluto de los silencios por parte de las autoridades.

De “docentes” a “tutores”
Frente a la precarización de nuestros trabajos y la DISCRIMINACIÓN SALARIAL a la que nos encontramos sometidxs, vemos cómo el discurso de nuestros empleadores opera en función de sus intereses, nunca en función de la mejora de nuestras condiciones laborales , a años luz de las paritarias docentes.

Por eso nos urge defender nuestros puestos de trabajo, siendo necesario configurar nuestro propio discurso, además de centralizar datos que nos sirvan para confrontar con herramientas válidas.

Si prestamos atención al Informe Plan Fines 2020 confeccionado por la Ciudad de Buenos Aires, el 12 de junio de 2020, vamos a encontrar la palabra “docente” cuando a nuestra designación se refiere, para desaparecer y ser reemplazada por la palabra “tutores”, a medida que se vaya informando sobre las tareas realizadas en el Plan.

En la página 2 de este informe leemos lo siguiente:

“Respecto de la designación de los cargos docentes, se realizó teniendo en cuenta la normativa vigente en la Ciudad de Buenos Aires utilizando los listados docentes confeccionados por la correspondiente Junta de Clasificación. De esta forma se garantizó la transparencia en la designación de los cargos docentes”.

Está claro, nos contratan como docentes, a través de los listados de la Junta de Clasificación. Sin embargo, cuando avanzamos en la lectura de dicho documento, la palabra “docente” desaparece para dar lugar a la de “tutores”.

¿Es esta una estrategia discursiva usada para justificar la precariedad de nuestras condiciones laborales?

En el punto b. Funciones y Responsabilidades Coordinación Pedagógica del Plan, de la página 3 del Informe leemos que la tarea de los coordinadores del plan, entre otras, es la de:

“Confeccionar mensualmente las fichas de seguimiento de referentes y tutores planificadas y confeccionadas en el colectivo de las reuniones de Coordinadores, Coordinadora General y Directora de la DEAYA.

Asistir a las reuniones quincenales planificadas por la Dirección del Área con el objeto de informar sobre las actividades, las necesidades, y las fichas de seguimiento de referentes y tutores.

A lxs docentes del Plan Fines, hace años nos queda claro que la tarea ejercida es la docente, en cuanto a lo pedagógico se refiere, idéntica a la desarrollada en cualquier CENS. Además, nos contratan como tales. Con la diferencia de que no estamos resguardados en el Estatuto Docente, lo que conlleva estar expuestos a diversas arbitrariedades por parte de nuestros contratantes.

Entre esas arbitrariedades, en 2019 hemos sufrido la reducción de horas de trabajo de nuestrxs referentes. Ese mismo año padecimos no solo la intimidación de cumplir las horas materiales (sin presencia en el aula, destinadas a la preparación del material pedagógico), sino también la falta de equiparación de nuestros salarios.

Con contratos transitorios, sin presupuesto para el desarrollo de las clases (tizas, pizarrones, elementos de limpieza, etc), aún así las sedes se convirtieron en verdaderas INSTITUCIONES EDUCATIVAS.

Con horarios de entrada y salida, con régimen de cursada, de entrega de trabajos, de exámenes y recuperatorios, hasta el desarrollo de tareas pedagógicas transversales, como el desarrollo de las Jornadas ESI, reuniones del equipo docente y referente, etc.

¿Por qué, entonces, se nos llama tutores?

Se nos ocurre pensar que la idea del tutor está relacionada a la semipresencialidad de la tarea del docente. A esa semipresencialidad que no es tal, ya que nuestra población de estudiantes requiere de todo lo contrario: atención cuasi personalizada en el caso de los que presentan diversas dificultades (hijxs pequeños, problemas de exclusión, dificultades para la inserción, violencia, falta de trabajo, o trabajos precarizadxs), y una activa y permanente presencia de docentes y referentes en las sedes, para lograr incluir dentro de la tarea de enseñanza-aprendizaje a aquellxs que quedaron fuera del encuadre que las instituciones educativas requieren.

Lxs trabajadores de Fines, docentes y referentes, estamos convencidxs de que nuestra tarea se enmarca en el sentido más profundo de lo que llamamos EDUCACIÓN PÚBLICA.

Lxs que trabajamos en Sedes Territoriales, sabemos que nuestras aulas llegan a donde no llegan otros formatos institucionales.

En cuanto a nuestra labor pedagógica, lxs docentes elaboramos Programas y Planificaciones, y llevamos a cabo tareas pedagógicas frente a clase igual a las de cualquier CENS. Lxs que llevamos más años en el Plan, fuimos revisando nuestros contenidos, adaptándolos a la particular situación de nuestrxs alumnxs, y supimos encontrar un equilibro entre la bajada de “incluir”, que muchos interpretaron como “regalar el título”, y el desarrollo de contenidos acordes a los sugeridos para el Secundario de Adultxs.

Es más, encontramos en estos territorios una mayor facilidad para el encuentro y la formación de grupos logrando constituirse en verdaderos sostenes humanos para el resto de lxs compañerxs.

Por todo lo dicho, rechazamos el “balance” hecho por nuestrxs contratantes, donde exponen como “debilidad” del plan (aunque reconocen logros parciales) la cuestión pedagógica.

“Cabe destacar como fortaleza, que la reorganización administrativa y pedagógica del plan ha permitido visualizar resultados positivos. Aun así, enfatizamos como debilidad la necesidad de continuar fortaleciendo el dispositivo específicamente a nivel pedagógico.” (pág. 2)

Nos preguntamos si lxs docentes deberíamos tener nuestra voz en cualquier balance realizado sobre nuestro trabajo. Al final de cuentas, estamos en la línea de vínculo directo con la población a la que el Plan se destina.

Nuestro trabajo vale como el de cualquier docente.

Y sin embargo, ¿Por qué no estamos amparados en el Estatuto Docente?.

Sin antigüedad, sin vacaciones pagas, sin paritaria docente, nuestra dignidad se ve socavada.

URGENTE reclamamos una respuesta inmediata.