El BCRA presentó en el día de ayer un informe sobre “Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019” que fue solicitado por el presidente Alberto Fernández en su discurso inaugural de las sesiones en el Congreso Nacional el 1 de marzo de este año, cuando reclamó un “nunca más a un endeudamiento insostenible”.

Como marco introductorio del informe podemos decir que la llegada de Mauricio Macri a la presidencia implicó un violento viraje en el lineamiento de la política económica que se venía desarrollando en nuestro país. Con un planteo neoliberal y dudoso diagnósticos, la administración de Cambiemos, acusó al intervencionismo estatal y al alto nivel de los salarios de los trabajadores, en términos reales, los que habían expandido el consumo por encima de sus capacidades, al punto de desincentivar la inversión. Según la versión del macrismo, esto generó un estancamiento económico.

Para esto, la gestión Macri propuso como solución desmontar la estructura estatal con sus normas regulatorias de control para que el “mercado” se autorregularara y de esta manera establecer mecanismos supuestamente más eficientes. Lo que sería el equivalente en el ambiente policial, “liberaron la zona”. Por otro lado propusieron una serie de medidas de política económica cuyo objetivo fue rediseñar un “set de precios relativos” para redistribuir el ingreso.

Para esto hubieron relajadas regulaciones financieras establecidas por el macrismo a través de decretos y resoluciones del BCRA, como “la eximición de la obligatoriedad de liquidación de exportaciones, la quita del  tope a la compra de moneda extranjera, el permiso para realizar operaciones de cambio de muy corto plazo (capitales “golondrina”) y la liberación de las tasas de interés de referencia.” Con esta lógica fue importante el restablecimiento del esquema de carry trade, la famosa “bicicleta financiera”.

Hay que recordar que después de la devaluación del peso que hundió a muchos trabajadores a la pobreza, el gobierno de Macri comenzó con la emisión de Lebacs (Letras del Banco Central) con la característica de tener altísimas tasas con la intención de restarle presión a la demanda de divisas y de alguna manera limpiar la base monetaria que tenía el supuesto fin de terminar con la escalada de los precios.

De esta manera fueron ingresando a nuestro país los capitales golondrinas que tendieron a apreciar el tipo de cambio y generaron un elevado stock de Letras que, en el año 2017, superaron la base monetaria. Esta dinamica provocó elevadas ganancias financieras en dólares (unos 16% anual) comenzaron a competir y perjudicar a los beneficios de la economía real.

Sin lugar a dudas la piedra angular de la estrategia financiera del gobierno de Mauricio Macri fue el endeudamiento externo. El primer paso fue acordar con los “fondos buitres” obedeciendo las sentencias del juez neoyorquino Thomas Griesa para luego realizar una  colocación masiva de títulos en los mercados financieros internacionales. 

De esta manera el macrismo resolvió provisoriamente, quitando la restricción internacional y a través del endeudamiento en  moneda  extranjera, contener  el  nuevo  tipo  de cambio,  aumentar las  reservas  del Banco  Central y pagar compromisos externos .(Informe anual de gestión  del BCRA, 2016).

Ahora bien, este conjunto de políticas económicas aplicadas durante el gobierno de Mauricio Macri concretamente facilitaron la fuga de capitales por más de USD 86.000 millones y crearon las condiciones para la irrupción de un nuevo episodio de crisis por sobreendeudamiento externo, según el informe publicado en el día de ayer por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) a pedido del Poder Ejecutivo Nacional.

El informe explica que durante el período 2015-2019 la “fuga de capitales” en nuestro país superó los USD 86.000 millones que fue concentrada en unos pocos actores económicos asegurando que fue un reducido grupo de 100 agentes los que realizaron compras netas por USD 24.679 millones. De esta lista, sólo los 10 principales compradores fugaron USD 7.945 millones.

Como consecuencia de las medidas económicas aplicadas por el macrismo, que explicamos al principio de este artículo se llegó a una severa crisis cambiaria. Por este motivo debieron aplicar, en contra de su propia ideología neoliberal, un control de cambios por octubre de 2019. La misma, informa el documento, resultó ser una herramienta efectiva para achicar la mencionada “fuga de capitales” en un contexto de extrema volatilidad macroeconómica.

Se resalta en el informe del BCRA que de la abultada fuga de capitales cuyos beneficiarios son un reducido grupo de empresas y personas que aprovecharon las ventajas transitorias de un modelo que ofrecía importantes rendimientos financieros. Lo más indignante es que durante el período diciembre del 2015 y octubre del 2019 la fuga de capitales, vale la pena la reiteración, fue superior a los USD 86.000 millones, sólo “el 1% de las empresas explicaron las tres cuartas partes de la formación de activos externos realizada por personas jurídicas”. También indigna que tan sólo “el 1% de las personas humanas, dieron cuenta del 22% de la fuga de capitales realizada por los individuos.”

El mecanismos sobre los cuales se erigió el proceso de endeudamiento y fuga de capitales que desencadenó la actual crisis de deuda se realizó en dos etapas, la primera en la especulación financiera y la segunda en la formación de activos externos. De esta manera el multimillonario préstamo realizado por el FMI a nuestro país pasó a ser la fuente primordial de nuevo financiamiento de la creciente demanda de divisas en concepto de atesoramiento de residentes, la salida de capitales especulativos y el pagos de la deuda externa durante el período comprendido entre mayo de 2018 y octubre de 2019.

Vale aclarar que en el periodo mencionado anteriormente el FMI llegó a desembolsar cerca de USD 44,5 mil millones y fueron estos fondos junto a las reservas internacionales las que abastecieron una fuga de capitales del sector privado que alcanzó la cifra de USD 45,1 mil millones, una salida de capitales especulativos por USD 11,5 mil millones y los servicios de la deuda (pública y privada) por USD 36,9 mil millones.

Una de las principales pruebas sobre la fuga de divisas fueron los denominados “Panama Papers” publicados en abril de 2016 donde se puede observar objetivamente, en documentos, a empresas que revelan una aceitada estructura financiera diseñada especialmente para armar compañías en guaridas fiscales con el único objetivo de evitar pagar impuestos y declaraciones de ingreso en sus países de origen. 

Los Panama Papers son la evidencia sobre la lógica de la exteriorización del excedente económico argentino, ya que allí aparecen 270 entidades offshore de origen local, con 1.295 personas involucradas y 94 intermediarios (en general, estudios de abogados y financieras). Si bien no figuran los movimientos ni la cantidad de dinero operado y radicado en cada cuenta, se puede inferir que fueron creadas y funcionaron como un mecanismo de exteriorización de capitales durante el período 1976-2015 y son el ejemplo palpable del sistema que se empleó durante el periodo 2016-2019. 

La fuga de capitales mostró a lo largo del período elevados niveles de concentración. Los 100 mayores compradores demandaron USD 24.679 millones entre diciembre de 2015 y octubre de 2019. Al considerar las operaciones realizadas en concepto de FAE por los mayores 10 compradores, sus operaciones alcanzan en el período los USD 7.945 millones.

El documento desarrollado por el BCRA a pedido de Alberto Fernández finaliza diciendo que “los más de USD 86 mil millones que se fugaron en concepto de formación de activos externos son, para una economía necesitada de divisas, un sacrificio significativo que puede expresarse en términos de crecimiento, inversiones y puestos de trabajo no realizados. Los registros de la fuga de capitales en el período equivalen a los gastos de más de 3 años y medio en materia de importaciones de bienes de capital e insumos de uso difundido. Los recursos derivados a la fuga de capitales condicionaron y condicionarán las posibilidades de desarrollo económico de nuestro país.”

En definitiva, la sumatoria de las medidas aplicadas por Mauricio Macri provocó una grave crisis que afectó a la economía del país y que se tradujo en menor crecimiento e inversión, mayor desempleo y un deterioro en la distribución del ingreso que todos los trabajadores argentinos sufrieron.

Informe: Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019 

http://www.bcra.gov.ar/Noticias/publicacion-de-informe-mercado-cambios-deuda-2015-2019.asp

https://flacso.org.ar/wp-content/uploads/2018/12/Bona_La-fuga-de-capitales-en-la-Argentina_DT24_Area_economia.pdf

https://www.telam.com.ar/notas/202005/463956-deuda-fuga-de-capitales-banco-central.html

https://www.bbc.com/mundo/noticias-39437795